La semana pasada una amiga mía tuvo a su bebé, otra nena divina para sumarse al grupo! Como era de esperar de una persona humilde y reservada, la loca continuó respondiendo en uno de los chats sin contarnos que ya había tenido a la bebé. No fue hasta que alguien compartió una foto que nos dimos cuenta. Vieron el emoji ese del monito que se tapa los ojos? Jamás me había sentido tan identificada por un emoji. Por no interrumpir nuestra conversación para ser el centro de atención un ratito ella siguió charlando como si nada hubiese pasado jajaja aunque sea un “che…nació la beba” jaja pero bueno, por eso la queremos por ser una buena amiga que siempre pone a los demás primero.
En fin, mientras trataba de contener la emoción y tranquilizarme para poder enviarle un mensaje de felicitaciones, volvieron a surgir un montón de emociones y recuerdos del día en que nació Chiara. Cuánta suerte tengo yo! Que con toda sinceridad y de todo corazón puedo decir que el día que nació Chiara la pasamos bomba y que con mucho gusto lo viviría una y otra vez. Me encanta cada detalle de nuestra historia: suspenso, suerte, risas, y sobre todo, amor. Creo que aún no he compartido con ustedes como fue aquel día y que mejor momento que ahora que estoy reviviendo esos sentimientos.
Todo comenzó el jueves antes de que naciera la gorda. Mientras el equipo viajaba a Seattle, Justin y yo esperábamos ansiosamente nuestro turno en el doctor, rezando que pudiese darnos alguna noticia que nos ayudase a decidir si Justin iba a viajar o no. Originalmente Justin no iba a viajar pero entre lesiones y llamados al equipo nacional, TFC andaba corto de jugadores. No quedaba ni un defensor para jugar en su puesto, y hacer que se quedara conmigo para pasar el fin semana y finalmente yo siguiera con mi panza tamaño sandia, sería una lástima. El doctor no fue de mucha ayuda. Nos dijo que había un 85% de posibilidad de que me pasara de la fecha (el domingo) pero que por supuesto él no quería decirnos que hacer, porque aún existía ese 15% de probabilidad y no asumiría la responsabilidad de que Justin no estuviese presente.
Volvimos a casa en silencio. Me acuerdo haber pensado cuánto me gustaría que Justin se quedara, pero sabia que si le pedía eso seguro que la bebé no venia. Por otro lado sabía que si él viajaba y la gorda nacía, estaría devastado. Por mi parte no estaba preocupada, tenía preparados Plan A, Plan B y Plan C, y además mi mamá llegaba al día siguiente. El resto de la tarde nos pasamos ignorando la decisión. Por la noche Justin me preguntó si estaría bien que viajara, por supuesto le dije que sí. Era lo correcto.
El viernes a la mañana mientras Justin se preparaba para viajar empezaron a caer las lágrimas. Me vencía la preocupación de que pudiera perderse el nacimiento de nuestra primera hija. Con una sonrisa tranquilizadora me dijo que no me preocupara por el, que me relaje y disfrute el fin de semana con mi mamá. Ni bien me dió un beso de despedida el nudo en mi estomago se disolvió. Tenia razón, todo va a salir bien. Cuando se fue, salí a caminar y a tomar un café. Distraída terminé caminando como 6 o 7 km en vez de los 5 de cada día. Así que cuando volví me bañé, comí y pasé la tarde viendo series y siguiendo en la compu los vuelos de mamá y Justin.
Me acosté temprano, tipo 21:00, ya que tenía que despertarme tipo 00:30 para esperar a mamá que llegaba a la 1:00. A eso de las 00:00 me desperté para ir al baño y por la emoción, nunca duermo bien cuando están por llegar visitas. Al levantarme de la cama note que tenia el pijama un poco mojado. Pensé: che será que llegué al punto en que no puedo atajar el pis?! Será que me hice pis?! Una vez en el baño, termino de hacer pis y escucho que sigue saliendo agua (perdón por el exceso de información). Pensé: Será que rompí fuentes? No sé, capaz estoy muy dormida y es pis. Me pareció que a Justin le parecería simpática la situación así que fui a buscar el celu para mensajearle y contarle lo sucedido. Ni bien agarré el teléfono, más pis?! O es agua?! En ese momento se me aceleró el corazón y corrí al baño (que quedaba a dos pasos jaja). Al ver el liquido transparente y sin olor me quedó bastante claro que había roto fuentes. Lo llamé a Justin llorando, nuevamente preocupada de que no iba a estar presente y se iba a arrepentir toda su vida. Tranquilamente me respondió que pase lo que pase el iba a estar bien, pero que ya mismo iba a cambiar el pasaje y volverse en el siguiente vuelo. Quédate tranquila, ya llega tu mamá y no vas a estar sola, todo va a salir bien me dijo. Jamás me voy a olvidar lo que le respondí: No va a estar todo bien!! Como va a estar todo bien si estoy chorreando agua?! voy a mojar el taxi!! Jajaja si esa era mi preocupación. Después de tranquilizarme lo dejé ir a hablar con el manager y fui a preparar mis cosas. Pobre Justin había llegado a Seattle para cenar y volverse.
Perdón esta historia se está haciendo larga. Cuando llegó mi mamá, se refrescó, nos cambiamos y fuimos para el hospital. Y sí, llegamos sin mojar el taxi. La enfermera me conectó al monitor y la doctora confirmó que había roto fuentes. Me mostraron que estaba teniendo contracciones. Contracciones?! Cómo?! Jaja ni me había dado cuenta. Me dieron dos opciones: inducir y tener a la bebé o esperar máximo 12 horas, y ver como progresaba sin medicamentos. Naturalmente, dada la situación, elegí esperar. Les expliqué que Justin estaba viajando y acordaron esperar. Ingenuamente pensando que iba a lograr dormir, pedí permiso para volver a casa, darme una ducha y dormir. Me dejaron ir bajo instrucciones de volver si las contracciones se hacían más fuertes y más seguidas. Y si no volver a más tardar para el mediodía del día siguiente. Al día siguiente volvimos tipo 10:00 de la mañana porque yo no sabía como contar el tiempo entre contracciones y prefería estar segura.
Que si logre dormir? No, de la emoción no dormí casi nada y Justin tampoco así que mientras el esperaba su vuelo y yo que las cosas progresaran nos pasamos una gran parte de la noche hablando por teléfono sobre que loco como al final decidió nacer.
Una vez instaladas en el hospital y conectadas al monitor estuvimos hasta las 13:00 en la parte de maternidad general. Cuando empecé a sentirme un poco más incómoda llamamos a la enfermera, que al revisarme me dijo que ya estábamos a mitad del camino! Nos mudaron a la sala de parto y decidieron que como todo iba bien sin medicamentos no iban a darme nada para inducir hasta que Justin aterrizara y estuviese en camino. Creo que entre una cosa y otra me dieron la peridural cuando estaba cerca de 6 a 7 cm de dilatación (esto capaz no signifique nada para los que no saben del tema y no quisiera entrar en detalles).
La peridural en si no dolió, pero me daba terror moverme porque cada vez que el doc. se acercaba me hacia cosquillas y era difícil quedarme quieta. A parte que me río cuando estoy nerviosa y las agujas me ponen nerviosa. En fin, recuerdo haberle dicho a mi mama: MA!! Que suerte que estas acá! Pero porque alguien haría esto?! Porque lo haría mas de una vez? Jaja el miedo diciendo pavadas. Entre tanto drama ni me había dado cuenta que ya me habían puesto la anestesia. Un genio el doc. Una vez anestesiada ya nos relajamos y nos quedamos charlando hasta que llegó Justin. Tratando de dormir de vez en cuando, aunque la emoción no permitió mucho.
Justin llegó entre 17:00 y 17:30. Yo re feliz de que haya llegado a tiempo. Nuevamente tratamos de dormir, pero nada. Nos quedamos charlando y viendo tele, esperando que llegue el momento que por ahora venia a paso de tortuga. Chiara estaba bajando tan bien sola que no querían inducir. A parte en vez de estar con la cara para abajo estaba para arriba y querían ver si se daba vuelta sola. Finalmente durante uno de los chequeos la enfermera anuncia: Veo pelo! Tiene bastante pelo la beba! Es hora de empezar.
Es así, para cuando empecé a pujar, la cabeza de Chiara ya empezaba a salir, y yo ni lo sentí! Se imaginan que soy re fana de la peridural. Por suerte se había dado vuelta sola así que todo bien para empezar. Juro que no estoy mintiendo cuando les digo que nos estuvimos riendo y diciendo pavadas durante todo el proceso. Mi mamá que estaba afuera no entendía que pasaba. Pasa que a Justin le parecía simpática mi cara de concentración y mis intentos de respirar en vez de aguantar la respiración. Y yo me reía porque no podía sentir una de las piernas. La verdad tengo muy lindos recuerdos de los 30 minutos que estuve pujando. Claro, con lo corto que fue no me dió para otra. Creo haber pujado en 4 contracciones (3 veces por cada contracción). Fue rápido, fue simpático, y por sobretodo fue uno de los momentos mas felices de nuestras vidas.
Justin quedó impresionado de que en ningún momento amenacé con matarlo o dije "no puedo". Yo quedé impresionada por el apoyo de su parte, él no suele decir mucho, pero dijo lo justo y necesario en aquel momento. Los dos, quedamos enamorados el momento en que la vimos. No me acuerdo si Justin lloro o no, pero si recuerdo haber llorado yo de la felicidad, y decir una y otra vez “es hermosa”, y cada vez Justin respondiendo: si amor, lo es.
Cuánta suerte tengo yo!!, de que el momento al que más había temido, haya sido tan maravilloso?! Este es el primer post de una nueva serie: Cuánta suerte tengo yo?! Una iniciativa para concentrarme en las cosas maravillosas que he recibido, las cosas maravillosas por las cuales no he tenido que sufrir y por las cuales estaré eternamente agradecida.
