Así como empezó ya casi termina. Han pasado quince días desde que aterrizamos en Europa y hasta ahora la hemos pasado genial! Fue mi primera vez en Alemania y La República Checa por lo cual hubo mucho que ver, toneladas para aprender y un montón que asimilar. Viajar es una de mis pasiones. Ese momento en el que las ruedas del avión tocan la pista de aterrizaje o cuando estacionamos el auto al llegar a nuestro destino, me llena de emoción y energía. Cuando viajo a lugares nuevos me gusta explorar todo lo posible, desde los sitios turísticos más comunes hasta los barrios residenciales más tranquilos. Para mí viajar no se trata de ver sólo la arquitectura, de conseguir buenas fotos para compartir o de completar una lista de "cosas que hacer"; sino también de observar, entender, y asimilar una cultura nueva. Me es interesante ver que dentro de un mismo país las artes, la música, las expresiones y modismos, los alimentos, etc. van cambiando de pueblo en pueblo y me apasiona no sólo entender como funcionan sino también cómo llegaron a ser lo que son hoy. Así que sí, me encanta viajar, escuchar y aprender nuevos idiomas, probar nuevas comidas y pasear por nuevos lugares. Es realmente un sentimiento incomparable. Sin embargo, también soy fanática de la comida casera, y si no encuentro un lugar pequeño y pintoresco en el que puede satisfacer mis antojos de una comida abundante y nutritiva, me pongo a pensar en que voy a cocinar al volver. No me mal interpreten, la verdad es que hemos comido rico durante los últimas dos semanas, pero al final sigue siendo como salir a comer desayuno, almuerzo, merienda y cena todos los días de la semana! Los que me conocen bien se imaginan porque extraño la comida casera, soy de esas que si salimos a cenar dos días de seguido el tercero ya empiezo a extrañar la comida de casa. En fin, por más que me parezcan interesantes y entretenidos tanto Alemania como La República Checa, sus culturas y sus ambientes culinarios, los antojos empezaron hace más de cinco días y lo primero que quiero preparar cuando volvamos a Toronto es este Guiso de Lentejas y Polenta. A continuación la receta:
* Tenga en cuenta que esta receta sirve para 6 *
Ingredientes:
Guiso de lentejas ⇒1,5 tazas de lentejas marrones, lavadas • 2 cebollas cortadas en rodajas • 1 pimiento verde grande, cortado en cubitos • 2 dientes de ajo, en rodajas (4 si desean un sabor más fuerte) • 1 lata (825ml) de tomates perita incluyendo el jugo de los tomates • 1 cucharadita de orégano seco • una pizca de pimiento rojo seco (hojuelas de chile picante) • 1/2 cucharadita de sal fina • 1,5 tazas de caldo de verduras • 1 cucharada de vinagre balsámico
Polenta⇒ 2 tazas de leche • 2 tazas de agua • 1 cucharada de sal gruesa • 1 taza de polenta (o harina de maíz gruesa)
Instrucciones:
Guiso
En caso de no tener la olla eléctrica de cocción lenta, usar una olla grande a fuego lento casi al mínimo.
- En una olla de cocción lenta poner en capas las lentejas, las cebollas, el pimiento y el ajo
- Cortar los tomates a la mitad antes de añadirlos a la olla. Añadir los tomates y el jugo de los mismos
- Agregar el orégano, el pimiento rojo y la sal
- Añadir el caldo de verdura y el balsámico
- Tapar y cocinar a fuego lento hasta que las lentejas esten cocidas (Alrededor de 7 horas).
Polenta
- En una olla de tamaño medio poner a hervir la leche, el agua y la sal a fuego medio
- Una vez que esten hirviendo ir a agregando la polenta de a poquito
- Reducir el fuego y cocinar a fuego lento, revolviendo continuamente hasta que la polenta esté suave y cremosa (alrededor de 18 minutos)
Esta receta es tan simple y fácil de hacer, que me anime a invitar a una amiga a cenar a pesar de que fuese la primera vez que la preparaba. Espero la disfruten :)
